Stefan Zweig y la ciudad Rosario

Stefan Zweig, escritor austríaco

Stefan Zweig, escritor austríaco

Fragmentos correspondencia  de Stefan Zweig

Carta a Friderike Maria Burger von Winternitz, su primera mujer.

Río, 26 de septiembre 1940

“Querida F.:

   […] Había esperado encontrar aquí en Río, desde donde salgo hoy en avión para Buenos Aires, unas letras tuyas; pero por lo visto, has escrito directamente allí. Probablemente no recibirás respuesta mía, pues aquello va a ser un manicomio. Ayer di una conferencia en francés; en Buenos Aires (y otros lugares) tengo que dar dos conferencias en español, una en inglés, y otra en alemán. Docenas de personas me esperan. En conjunto tendré que pronunciar de nueve a diez charlas en catorce días y en ciudades como Córdoba, Rosario, Montevideo, etc. Será una labor muy dura, pero luego se habrán acabado las charlas por largo tiempo. Y resulta que los grandes actos sociales que organizan dificultan la concentración mental. Sólo entre ellos puedo pensar en el trabajo, en los libros, que es, en realidad, lo mío.

Espero estar de vuelta en Río el 17 de noviembre, y dedicarme entonces a trabajar solamente por espacio de todo un mes. Luego, tal vez en enero iré a Nueva York. Resulta insensato trazar proyectos para dentro de cuatro semanas. […]”

______________

Buenos Aires, 30 de octubre 1940

Querida F.:

  Tengo que escribirte rápido. Ayer tuvo lugar la primera conferencia en español, cuajada de múltiples dificultades, claro está que de un cariz en extremo halagador para mí. La sala fue invadida de tal modo por 1500 personas pues, previamente hubo una cola de 3000, que tuvo que intervenir la policía. He de repetir pasado mañana la misma conferencia, y para ese día el taquillaje está ya desde hoy casi todo vendido. Constituye aquí una sensación el que un escritor extranjero hable en español, y, prodigio sobre prodigio, resulta que hablé bien. El público se comportó de modo fantástico… muy apretujado, no se oía ni un carraspeo, ni el más leve sonido. Luego me encerraron en un cuarto de lectura para protegerme de la multitud. Tuve aquella sensación, sentida tantas veces antaño, de ser un tenor de fama. […] Hoy he de hablar por radio, y por la noche tengo que dar una conferencia en inglés. […]”

De la visita que realizara a Rosario Stefan Zweig.

..” En Rosario, donde también pronunció una conferencia, la multitud casi asaltó la librería donde Stefan Zweig se detuvo media hora para autografiar los libros que se vendían. Muchas mujeres acudieron con ramos de flores. Centenares de personas trataron de hablar con él. El Intendente municipal, el rector de la Universidad del Litoral, el gobernador de la provincia se reunieron en torno suyo…..”  Del libro: STEFAN ZWEIG Una biografía del Hombre y su obra, por  Friderique María Zweig (Friderike Maria Burger von Winternitz), traducción de Alfredo Cahn. Editorial Claridad, Año 1946.

Nota:  La librería a la que se hace referencia es la Librería y Editorial Ruiz del español Laudelino Ruiz. Funcionaba en un local de la calle Córdoba 1281 de la ciudad de Rosario.

______________

A 70 años de la desaparición de Stefan Zweig

El 23 de febrero de 1942 una noticia sacudió al mundo: El escritor Stefan Zweig y su segunda mujer Lotte ponían fin a sus vidas en Petrópolis, Brasil.

Rosa Wernicke publicó el 25 de febrero 1942, en el diario La Tribuna (Rosario Argentina) una nota sobre la muerte del escritor austríaco en su sección El tonel de libros.

“Ha muerto Stefan Zweig”. 

“Ayer fue Ernst Toller, hoy es Stefan Zweig. Y la lista se va haciendo tan larga que aterra y descorazona. Qué importa la vida material, cómoda y segura si el alma atribulada se ahoga, nuevo Laoconte, presa en el mortal abrazo de víboras gamadas. Porque Stefan Zweig lo tenía todo, todo menos ese aire puro y estremecido de recuerdos que le venía de su tierra, Austria, entre violines y canciones. Ya no era posible quedarse “au dessus de la mêlée”, objetivando ideales ajenos, reconstruyendo vidas ajenas, sin vivir la propia. Más fuerte que nunca, su nariz semita percibía en el aire de su tierra, vahos de humillación y odio, de sangre y muerte que envenenaba su pan y su destino. Y como el hombre de Marco Aurelio, arrió las velas de su barco y soltó el ancla… Decidió ponerle punto final a una autobiografía que si tiene algo de novela está en esa trágica realidad presente, más extraña e inverosímil que la más fantástica creación del pensamiento humano. Entre el estupor que causa lo inesperado, únicamente esta verdad resplandece: el espíritu siempre vive en campos de libertad. “

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s