Presentación de “El peor de los desiertos” de Alejandro Pereyra, en Mal de Archivo [extracto]

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Foto: Zona Roja Fotografía

Para algunos que se perdieron la presentación de “El peor de los desiertos” de Alejandro Pereyra, en la librería Mal de Archivo (Moreno 477), le dejamos aquí un extracto de lo que compartió el autor:

” Un chiste cómplice que teníamos con un amigo, Marcelo Geysels, me dio la idea de hablar de lo que más o casi lo único que me gusta en estos días de relectura del libro y eso es, además de la dedicatoria a mi hija, el prólogo de Beatriz Vignoli.

Primero, una advertencia, si a algún lector desprevenido, o refractario al estilo, por llamarlo de alguna manera, los textos no se le abren, si no florecen ante esa especie de llave que creó Beatriz, si ese lector, a pesar de contar con ese espectrógrafo que es el prólogo de Vignoli como una muestra más de su virtuosa, proteica capacidad de escribir, de abordar cualquier género, cualquier registro, si ese lector permanece fuera de los relatos entonces hay que rendirse, estamos hablando de una correspondencia imposible. Valga la alusión kafkiana de la expresión “correspondencia imposible”.

Y para lograr esa llave, como un virus astuto que imita las características de las defensas del organismo que ataca, el texto de Vignoli lo primero que hace es abordar las formas de los relatos, sus recursos, procedimientos, logra aprehenderlos y no sólo para hacerlos inteligibles, sino para jugar con ellos, como sin dudas podría hacer el lector más perfecto que pudiese yo fantasear, un lector devenido escritor; en este caso un escritor devenido otro, como siempre pasa con Vignoli. Y como siempre pasa con Vignoli, ella, como un músico eximio de jazz, escucha (lee) algunos compases y ya sabe de lo que se trata y  se pone a “tocar”, a improvisar mientras sonríe para otro lado. Y la primera idea en ese sentido es el chiste-leitmotiv “Sostiene Pereyra” que culmina en “sostiene que sostiene que sostiene”. Beatriz habla para describir los relatos, de daisychains, que sería en castellano cadenas margarita, que son cadenas de circuitos que abrevan unos en otros, metonímicamente. Son circuitos independientes pero conectados, la salida de uno es la entrada a otro y  así…bien, Beatriz con el Sostiene Pereyra y otros recursos pone su texto al final (y/o al principio) de la cadena, elevando al supuesto escritor Pereyra a la categoría de personaje…una mejora, por cierto…

Incluso la idea de poner como breve prefacio a los cuentos la frase de Michel Leiris que cita el prologuista de “Realidad y Juego” de Winnicott que a su vez era parte del prefacio de un libro de Georges Limbour, es una idea de Beatriz, y el resultado es un broche dorado en el mismo sentido de lo que comenta Vignoli sobre el libro todo: la suma de capa sobre capa sobre capa, dónde nunca sabemos, en el momento del gesto, si una capa se está quitando o agregando.

Entonces, Vignoli escucha los compases pela su instrumento y brilla incluso agregando contratiempos e intervalos inimaginados por el autor, pero que van en el mismo sentido de la música original, enriqueciéndola. Y hay algo más, en el prólogo Vignoli sostiene que en los relatos hay un rigor extremo hacia lo real, no hacia la realidad, sino hacia lo real, y en un principio no entendí bien a qué se refería, y me parece que es porque no era conciente de eso al escribirlos, los juegos de palabras y el trabajo gozoso con el sentido me parecía que era todo pero Vignoli me hizo ver ese algo más. Y es que no se puede hablar de lo real, en términos lacanianos. Lacan parafrasea a Freud cuando éste habla de que el inconciente es el que no cesa de hablar, entonces Lacan, en una operación vignoliesca, toma la frase para su coleto y sostiene “lo real es lo que no cesa de no hablar”, pero no me voy a meter a aburrirlos con cosas que ignoro, lo que quiero decir es que yo no me percataba de eso real que habitaba los cuentos y es que lo real apenas puede ser aludido. Pero Vignoli sí se dio cuenta…

Bueno eso es más o menos lo que quería decir sobre el prólogo. Cuando pensaba estos comentarios, el gesto mismo de hablar del prólogo me pareció que me ponía a dar otra vuelta de tuerca más, a agregar otra capa nueva, otra caja china albergando una caja china…puede ser…pero no lo puedo evitar…está en mi naturaleza…”

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