ACERCA DEL LIBRO DE ALEJANDRO PEREYRA

el peor de los desiertosTranscribimos la opinión de la poeta Daniela De Angelis sobre el libro de cuentos  El peor de los desiertos de Alejandro Pereyra de la Colección Narrativa de nuestra editorial:

“Trasladar el procedimiento de descripción al de narración implica una transformación radical de esos objetos –o acciones- que se describen. Tu escritura, Alejandro, me lleva allí para des-centrarme: el espacio onírico, las fronteras de lo cinético, el estallido de lo desmesurado que, mediante un proceso de exclusión-inclusión, vuelve inasible toda atmósfera. Desdoblamiento consciente, invención o confabulación o, mejor aún, cuestionamiento de la realidad percibida siempre como una construcción falaz y devastadora.

A través de los relatos opera desde una tensión en la que no sabemos qué piensa el personaje, aunque sí lo que pretende decir y dice y no, o pretende hacer que hace: es la instancia del puro ojo y puro oído —tal como lo fue el cine en sus comienzos. O lo que sucede en la vigilia. Desde ese territorio vertiginoso y húmedo quedamos los lectores atrapados en la idea de la realidad como enigma; poner en escena lo real es siempre misterioso: es la presencia de lo real fundándose y pervirtiéndose originariamente ante nuestra propia mirada y presentándonos caleidoscópicamente toda clase de universos (im)-posibles —o (im)propios— tal como si por primera vez el mundo fuera contemplado.
En el plano de la voz narrativa, el entrecruzamiento de voces posibilita la exploración de diversos registros lingüísticos, es decir, la inscripción de la vertiginosidad en la escritura. Y es que es precisamente en el espacio mismo en el que palpita plácidamente lo ya conocido y en el que se abre la presencia real de lo nunca visto, donde las voces de las voces tienen como misión revelar y producir al mismo tiempo: una alteridad otra que acecha desde la transgresión de todo límite. De este modo puedo leer la paradoja de Pereyra: lo que el narrador de sus cuentos crea no es otra cosa que una visión, o más bien, lo que ésta hace surgir en vacío por un efecto de ilusión óptica. Sueño o viaje, lectura o traducción, Pereyra realiza algo imposible de otra manera: hacer visible la mirada. Este efecto de ilusión óptica sin duración se transmuta en reflejo, fractura y falla, abismo y centro de perspectiva, cuajando la subjetividad del personaje, quien desecha todo carácter de verdad. La percepción de lo subjetivo se ve reforzada a partir del sentimiento de ambigüedad y del surgimiento de otros personajes.
El desplazamiento de la voz del narrador –que no mantiene un único punto de vista-, la fragmentación de lo narrado –que posibilita seleccionar espacios que se cuentan a instancias de otros-, la inclusión en el relato de otros discursos diferentes al del narrador, la remisión desde un elemento del relato al relato mismo, constituyen estrategias discursivas recurrentes en tus cuentos. Los relatos abren un espacio en el que la reflexión sobre la literatura misma se define como sustancia narrativa entramada en la ficción; el trabajo metatextual define y sesga una impronta en y de tu propio trabajo escritural.
La tajadura es siempre oblicua y se disemina de modo tal que hasta los propios personajes (de)construyen la realidad desde sus lecturas, al mismo tiempo que nos proponen un itinerario con el que podemos formar nuestra biblioteca. O nuestro goce. ” Daniela De Angelis. Octubre de 2013

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