“Los elefantes saben olvidar”, libro de cuentos de Cristian Vázquez.

Quizá la sabiduría del olvido sólo les sea posible a quienes han vivido una experiencia intensa, y en toda experiencia intensa se cifra el enigma de un relato. Son borrosas las fronteras entre la vigilia y el sueño, entre la complicidad y el amor, entre el viaje y la imposibilidad de moverse, entre la hazaña y el fracaso, entre el recuerdo y lo que las revistas dicen de esos recuerdos imborrables. Así lo muestra Vázquez a través de una prosa ágil y de tramas envolventes. En las historias de Cristian Vázquez hay encuentros fugaces, lugares fantasmagóricos, miradas que revelan deseos, recuerdos inciertos; hay parejas insomnes, hombres sin dinero en las barras de los bares, viajeros curiosos y mujeres que sueñan con casas familiares. La huella de lo extraordinario se pasea por el mundo cotidiano y produce incertidumbre. Los personajes parecieran buscar el momento exacto en el que se decidió el sentido de sus vidas y el lector, cautivado, entra en ese juego de las pesquisas; observa, al igual que lo hace un detective, el signo que anticipe de qué lado caerá la moneda, el gesto o la palabra que dirán algo más de lo que pretenden decir. Entre lo velado y lo prodigioso, con prosa elegante y precisa, más que en lo elidido o en lo que se dice, la tensión de las historias se sostiene en la maestría de las sugestiones y en la capacidad de dar con el instante en que se vive una historia.

Martín Lombardo

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Foto; Natalia Segovia

 

“Esos de ahí afuera”, cuentos de Franco Chiaravalloti.

A los personajes de Esos de ahí afuera —tan diferentes, tan similares entre sí— los miramos a hurtadillas, desde lejos, por temor a reconocernos en sus miserias. Seres atenazados por una pérdida inminente o por el deseo de lo inalcanzable, empujados a tomar decisiones en situaciones cotidianas que, debido a su impericia o debilidad, ellos mismos transforman en situaciones límite: César advierte cuán frágil es su vida familiar; Nadia rechaza a su ángel de la guarda; Belén aprende a ser un botín de guerra; las sombras se ciñen sobre Gustavo cuando alcanza la gloria profesional; Haydée se deja arrancar un bebé de las tripas porque es lo que corresponde; a Antonio la vejez lo vuelve invisible; Alexander no sabe cómo escapar, ni del mundo ni de sí mismo; un viaje en avión transforma a Gregorio; a Rogelio la muerte no le quita el sueño; y Francisca lo entiende todo, absolutamente todo minutos antes de morir… Cuentos que construyen un fabuloso catálogo de semblanzas y registros —el lector encontrará modismos españoles, rioplatenses o mexicanos— y, esencialmente, de modos de enfrentarse al mundo.

 

“Diez fogonazos o bengalas que iluminan parcialmente lo que nos rodea. Su lectura nos deja con ese sentido de extrañeza con que, en algunos momentos de rara lucidez, contemplamos nuestras propias vidas”.

Pedro Zarraluki

“Un ejercicio de tonalidades, de circunstancias, de laberintos y encrucijadas”.

Carlos Skliar

 

“a brillante muestra de por qué el ser humano es tan fascinante como imperfecto”.

José Ignacio García Martín

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“Vietnam” de Pablo Bilsky.

Vietnam es un libro de poemas que describe escenas, personajes, sueños, fantasmas, y anécdotas que tuvieron lugar durante una visita a ese país. Es también una crónica de viaje en verso, en prosa, y en imágenes fotográficas, que intenta describir un periplo que se desarrolló entre julio y agosto de 2018 e incluyó las ciudades de Hanói y Ho Chi Minh y poblados del delta del Mekong. Los poemas surgen de las notas de un viajero aturdido, como manotazos de un ser ahogado en la otredad, y en una búdica Mar Océana de motonetas.

Los fantasmas de la denominada Guerra de Vietnam están también, y se pasean orondos por los rincones (las pagodas, los lagos, los retacones banquitos de plástico, el bambú, los frutos opulentos, los cuencos del loto milenario) de uno de los pocos países del mundo donde esa contienda no se denomina así, sino Guerra contra los estadounidenses, o contra los sac mi (bandidos estadounidenses). Hanói, Ho Chi Minh City y el delta del Mekong se apilan, copulan y danzan, enloquecidos, junto a Rosario, la Argentina, Estados Unidos, y las palabras de José Lezama Lima, Ramón del Valle-Inclán, Henry Kissinger y John F. Kennedy, entre otros.

Una lengua tonal serpea en melodías de perfumes y colores. Una respiración que fluye marcando la distancia hacia lo inasible.

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“Boab” libro de cuentos de Nadia Isasa.

Escribe la escritora española Luisa González en contratapa:

“Como las flores del árbol africano, cada historia de este libro despide un delicado aroma, suave pero intenso, que intuye y comprende los contrasentidos de la vida. Los relatos están transidos de humanidad y de una cierta ternura que a veces, como la vida misma, roza la crueldad y el absurdo, como un cartón mal pintado. Sin embargo, y pese a las desgarraduras del alma, los textos destilan una bruma de mar en calma, un celaje poético que todo lo impregna y que nos invade. Sin pretensiones, sin justificaciones, nos hace salir de la lectura, perturbados por el prodigio de la narración.

Sus personajes hacen posible que nos reconozcamos en ellos, porque nos aúna una parecida psicología, más allá de las fronteras del tiempo y del lugar en que a cada uno nos toca vivir.

La tía le había contado del peregrinar ancestral de su pueblo en busca de algún lugar donde echar raíces y parir hijos, escribe Nadia Isasa, con un tono mítico que, por fortuna, profana la ficción contemporánea. Realidad y ficción son una misma cosa al fin. Porque ambas se contienen, porque ambas se retroalimentan la una de la otra. De este modo lo defiende esta autora en sus narraciones a través de los cristales del caleidoscopio con el que observa. Lo legendario y lo contemporáneo, lo cotidiano y lo mítico conviven en el imaginario individual y colectivo de estos cuentos”.

Luisa González. Tarragona (España)

 

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Foto: Cintia Ceballos

“Los obreros de la tierra” de Luciano Trangoni.

Como toda la obra poética y narrativa de Luciano Trangoni, este es un libro sobre el sufrimiento de los inocentes, literatura templada en la llama infernal del capitalismo tardío; surgió como respuesta coyuntural urgente y decantó en una síntesis esencial.

El eje temático que titulaba su poemario anterior, El sanatorio de los hechiceros imaginarios, se continúa aquí en “El hospital de los réprobos”, una balada en secciones sobre el inframundo en vida del encierro institucional. Epigramáticas y contundentes denuncias sociopolíticas se intercalan además con escenas levemente siniestras de la vida doméstica cotidiana, desarrolladas en poemas narrativos extensos. Estas viñetas novelescas en verso aúnan la clara síntesis del poeta y el pulso de narrador al que nos tiene acostumbrados en sus contratapas de Rosario/12 y en sus libros de cuentos.

La estética de Trangoni es transparente pero no simple. Se centra en una cuidada selección léxica en función de una atmósfera consistente y un tono implacable. Una vez más, atraviesa su poesía un micro-manifiesto sobre la propia práctica: en su letanía, el poeta deviene “escriba del infortunio”, “amanuense del absurdo”, un enciclopedista del hambre y un peregrino del desierto cuya austeridad lo libra en parte de ser esclavizado; pero al final y por encima de todo, es: “un hombre / que ama / como un recién nacido”.

La palabra del poeta busca aquí enunciar la voz que nos despierte de la pesadilla del horror normalizado, aquella que lo señale de tal manera que podamos horrorizarnos y reaccionar. Esta palabra poética es profética, en el sentido de la función social del poeta como despertador de la conciencia de quienes lean estos “testamentos apócrifos / en mitad de un relato / hecho de monedas y fusiles / mapas de viento / y cenizas”.

Beatriz Vignoli

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“El reposo de la tierra durante el invierno”, novela de Andrea Zurlo.

El reposo de la Tierra durante el invierno parece ser una novela histórica de primera mano, y digo parece porque en su narrativa subyace la elección de una forma de relacionarse con el pasado. La voz que narra nos introduce en la memoria, como si el recuerdo también fuese una trampa. Desde ese espacio nos muestra el derrotero de una familia que se derrumba mientras el país se derrumba. Nos acerca a su historia que se desarrolla desde la inocencia de una niña hasta su adolescencia, las cuales repasa mientras sus recuerdos evocan las desapariciones y pérdidas de libertades que ocurren en la Argentina de mil novecientos sesenta y ocho a los ochenta.

En una novela es importante ver desde donde se narra, incluso a veces es necesario dar unas pinceladas a los recuerdos. Así nos damos cuenta de la desvinculación que sufrimos para con otras realidades mientras vivimos aquello que parece ser nuestra realidad. Este personaje nos invita a rescatar lo que hubo de bueno en el pasado, a entender cuan difícil es no reproducir la violencia que nos rodea y a confiar en los pasadizos de nuestra memoria. Lo pendiente está presente en esta hermosa novela y lo pendiente es lo que no alcanzamos a ver todavía.

Mayda Colón, poeta. Puerto Rico

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“Hamlet en la azotea” de Liliana Díaz Mindurry.

El tema de este poemario es la lectura del Hamlet en la imaginería de una azotea (cerebro, espacio de pensamiento) donde vive una niña en los años sesenta y otra niña posible del siglo XXI. ¿Cómo se encarna una lectura en una vida? ¿Se puede hablar de la reescritura de una vida a partir de la experiencia lectora? ¿Las obras clásicas modifican los entramados vitales, subvierten los mandatos, son, en definitiva, revisación del lenguaje, incluso del lenguaje de una época?

Esta obra cuestiona los géneros literarios como compartimentos cerrados con meros fines de didactismo. ¿Es un poema, una narración, una pieza dramática? Porque el poema narrativo luego se convierte en una pieza teatral o adaptable a teatro. La autora de “La maldición de la literatura” considera que cualquier género literario tiene  un sustrato poético.

Con ironía melancólica nos internamos en un juego de cajas chinas y las inevitables simulaciones, espionajes, mentiras, disimulos. En la traición de cualquier lector y de cualquier escritura.

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