“Vladimir va al paraíso” relatos de Damián Schwarzstein.

Los relatos de “Vladimir va al paraíso”  de Damián Schwarzstein,  fueron origi-nalmente escritos como columnas de Rosario3.com, y luego reescritos y ordenados para componer la trama.

En contratapa escribe Manuel López de Tejada:

“En Vladimir va al paraíso todos los caminos conducen a Rosario, pero el escenario del texto es la Europa de entreguerras, previo a la Segunda Guerra Mundial. Un filósofo taoísta leninista se ve forzado a huir de Berlín por la amenaza de los nazis. En sus viajes por las grandes capitales europeas, y luego hacia América en barco, conoce a figuras célebres de la literatura, de la plástica, de la música, de la moda y del fútbol. Con ellos debate sobre temas existenciales, vive amores, aventuras y exalta el placer de la comida. Las citas de escritores y de canciones populares forman parte de ese eterno retorno a la ciudad del autor, a un compendio de bares, boliches bailables, anécdotas y paisajes urbanos con el río como telón de fondo. El tono del libro, que fue escrito en forma de falsas crónicas, es casi siempre zumbón, humorístico, disparatado, pero también reflexivo. El pensamiento de Vladimir se abre paso con inspiración espontánea y vale la pena seguirlo”.

PUBLI TAPAS VLADIMIR80

Foto tapa: Alan Monzón

 

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“Con el amor no alcanza” poemas de Maia Morosano y fotografías de Maximiliano Conforti.

Con el amor no alcanza, de Maia Morosano y Maximiliano Conforti, es un libro acerca del deseo. Del deseo como herida y como sutura.

… El amor, el deseo como heridas, como marcas, como cicatrices que deja en el cuerpo el encuentro con otro cuerpo. La celebración, el sexo, los rituales, el banquete, la gracia de haberse encontrado para después perderse.

 (…) La potencia revolucionaria del deseo es el corazón de este libro. Un corazón terco y batallador que no se detiene, que se muestra y que nos muestra cómo pueden dos mujeres -en la intimidad, en el mundo que crean puertas adentro o en la calle, a plena luz del día- esquivar las balas y los palos, defender su poder y su rareza, es decir, ganarle la pelea a la muerte y a la normalidad, que son lo mismo.

Claudia Masin

 

(…) La inercia de la revolución se expande sobre las sábanas blancas, mientras los rayos de sol que entran por la persiana fulminan la incertidumbre, aunque sea durante la tarde. Y qué importa qué revolución, si lo que nos late es la urgencia de la náusea. Con el amor no alcanza es un libro bellísimo y tiene una contundencia que nos sacude, nos saca de la velocidad que nos exigen y nos ubica en la mansedumbre invisible que nos rodea. El agua quieta de cada foto arrastra el corazón hirviendo de los versos, y así avanza por el Paraná como los camalotes que se tambalean al lado de los barcos.

Leandro Gabilondo

PUBLITAPAS CON EL AMOR70

 

 

Antología Puente Rosario – Madrid (Cuentos).

Se reúnen en esta Antología Puente dieciseis cuentos de Alejandro Pereyra, Yolanda Tejero Marentes, Mariana Travacio, Roberto del CasTar, Valeria Correa Fiz, Victor langa Godino, Sebastián Rogelio Ocampo, Nuria Sierra Cruzado, Agustín González, Eva Manzano Plaza, Felicitas Maini, Adrián Gualdoni, Federico Ferroggiaro, Carmen Sogo, Rodrigo Roger y Carmen Dorado Vedia.

Las ficciones creadas en uno y otro lado del Atlántico, conforman una obra coral única. Voces de diferente timbre, tono e intensidad se hacen escuchar con fuerza de Rosario a Madrid y de Madrid a Rosario a través de un puente literario que derrumba fronteras simbólicas y territoriales.

Baltasara Editora

“(…) En la elección del título de esta antología, que busca tejer un entramado de ficciones, el idioma es la argamasa. Y así viajamos, de una ciudad a otra.

Sobre el río fugitivo, nos encontramos”.

Clara Obligado

PUBLITAPAS RO-MAD90

“La brecha que existe entre los cuerpos” de Daniela Camozzi.

En La brecha que existe entre los cuerpos, de Daniela Camozzi, estamos ante la evolución de una poeta que encontró —o, mejor dicho, liberó— su voz. Este nuevo libro representa la perfecta síntesis de una búsqueda que se inició en La felicidad ajena (Huesos de Jibia, 2008) y continuó en Mones Cazón (Ediciones del Dock, 2015).

La percepción externa y sus efectos tienen un papel preponderante en estos textos. “Nunca caigo bien parada”, dice. ¿Según quién? ¿Quiénes son los verdugos invisibles que juzgan cada una de sus acciones? Los mandatos sociales de toda mujer: ser madre, ser santa; que las conmociones internas nunca se noten. Todo debe quedar en su sitio, “hay que andar como si una / finísima cuerda te tirase / desde la coronilla”. Pero el mundo interior se subleva contra el mundo exterior. Mandato y deseo se hallan en tensión constante. Y, de esa tensión, nacen estos poemas.

Jorge D’Alessandro

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“El hemisferio del lado en que quedamos” de Ana Claudia Díaz.

Este sugerente libro de Ana Claudia Díaz invita al lector a dejarse llevar por las líneas sinuosas, extrañas, sorpresivas que trazan los recuerdos, como en un estado de ensoñación, la lectura como “un viaje que vuelve extraordinario al cotidiano”. Y nos sumerge en el mundo de la infancia –y su final–, ese universo paralelo cuyos momentos más dichosos parecen transcurrir mientras el mundo adulto duerme la larga siesta del verano. Exploración, descubrimiento, primeros amores, juegos, desdichas, desencanto, secretos. La presencia privilegiada del paisaje marítimo no es esa materia contemplativa que asombra a un recién llegado, aquí la poeta está en su medio natural, es parte de ese paisaje, figura y fondo de sus evocaciones.

Liliana García Carril

Las tres secciones van acumulando caracolas mientras pierden palabras, y ofrecen hilos narrativos a partir de la recurrencia de las imágenes (“las cáscaras que caen con los primeros rayos/ cegándonos los ojos” nos recuerdan las “mandarinas horneadas [de que] está hecho el sol”, por ejemplo) generando un interesante efecto performativo: Díaz investiga la posibilidad del recuerdo de la manera en que ella misma nos lo provoca dentro del libro, a través de sonidos y visiones, “como un búmeran dentro de la memoria”. La boca boqueando en permanente demostración de sus posibilidades de “nudo nido” o “bosques buscan” desnaturaliza nuestra relación con el habla, haciéndonos conscientes de él y de su potencial de cambio, como si empezáramos a aprender una lengua extranjera, escondida dentro de la propia. Así, “la sensación del agua es siempre la misma” solo si desconocemos ejercicios como los aquí propuestos: “hay un río cerca, lo descifro”.

Enrique Winter

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“La Ley Muia” novela policial de Lucrecia Mirad.

La Ley Muia dice: La vida resuelve sola, siempre.

Evidencio Triputti, investigador privado, pasa un fin de semana en la laguna El Hinojo, cerca de Venado Tuerto. Una imagen absurda detrás de una ventana de Hotel enciende sus alertas.

Las ausencias de Don Ataliva Bustamente y Alejo Gaitán dan que hablar.

Nada es lo que parece.

Triputti permanece en la ciudad decidido a seguir su corazonada.  A la vez que investiga, se debate en desentrañar cuándo es útil soltar el rigor y cuándo es necesario recurrir a la Ley Muia.  Hasta cuándo comprometerse y cuándo dejar la terquedad para que la Ley Muia hiciera lo suyo, para que la vida resolviera lo que tenía que resolver. Sin presiones, dejándola hacer. Cuándo la construcción de un sueño se convierte en obstinación y cuándo es fe en uno mismo.

Un dilema privado entre la validez o no de levantarse más temprano; porque a veces madrugar está bien y otras veces, no se amanece más temprano.

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